La economía dio una señal clara en marzo. El Imacec volvió a caer y el primer trimestre cerró con la actividad en terreno negativo.
Puede sonar lejano, pero no lo es. Cuando la economía se enfría, lo que viene después suele sentirse en el empleo.
Y eso ya empieza a verse en los datos del Instituto Nacional de Estadísticas (INE). Según su último boletín de empleo trimestral, la tasa de desocupación llegó a 8,9%, mientras que el empleo crece apenas un 0,5%.
Además, hay un cambio importante en la calidad del trabajo: la informalidad alcanzó un 26,5%. Es decir, más personas están trabajando sin contrato o sin cotizar de forma regular.
Esto es clave. Porque no se trata solo de tener trabajo, sino de qué tipo de trabajo tienes.
También aumenta el número de personas que, aunque podrían trabajar, hoy no están buscando empleo. Esto refleja un mercado laboral más débil y con menos oportunidades. El punto importante es que estos efectos no son inmediatos. Primero se desacelera la economía, después se ajusta el empleo. Y ese ajuste muchas veces se ve en trabajos más inestables o informales.¿Y por qué esto importa para las pensiones?
Porque las pensiones se construyen mes a mes.- Si estás desempleado, no cotizas.
- Si trabajas de manera informal, es muy probable que tampoco.
- Si tus ingresos son bajos o inestables, ahorras menos.
Por lo tanto, lo que hoy muestran los datos, no es solo una fotografía del presente. Es una señal de alerta sobre cómo se están construyendo las pensiones del mañana.



